Mientras tomaba el desayuno «típico» que le ofreció el hospital y pasadas 24 horas después de su última cirugía de injerto de piel, Carlos Bu con alegría y mucha fe nos dijo: «La pesadilla luego del ataque del tiburón está terminando, la operación fue un éxito y pronto estaré en casita para recuperarme».

Bu ingresó al Hospital Escuela (HE), en octubre y desde entonces un equipo multidisciplinario tomó el caso. El plan contempló manejo antibiótico, periódicas limpiezas quirúrgicas en las severas lesiones por mordeduras del tiburón hasta llegar a dos cirugías para el injerto de piel en las zonas afectadas.

«El paciente podría recibir el alta médica entre sábado y domingo una vez que comprobemos que los injertos en la región abdominal y el muslo de la piedra derecha estén bien integrados’, expresó Ángel Cruz, jefe del servicio de cirugía plástica del HE.

Cruz aclaró que nunca se interrumpió el tratamiento quirúrgico, sin embargo, reconoció que el proceso reconstructivo fue lento debido a que las heridas eran profundas y generalmente se reciben contaminadas.

Carlos Bu se encuentra estable en su lecho de recuperación y cuenta las horas para regresar al seno familiar en la aldea Junta de Camino, municipio Lucerna en Ocotepeque.

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