Pepsi anunció que retirará su patrocinio del Wireless Festival de Londres, previsto para este verano, luego de que se confirmara que el rapero Ye, anteriormente conocido como Kanye West, encabezará el cartel.

La decisión se produjo pocas horas después de que el primer ministro británico, Keir Starmer, expresara su “profunda preocupación” por la contratación del artista, quien en los últimos años ha realizado comentarios antisemitas y racistas que generaron amplio rechazo.
El festival, uno de los más importantes de música urbana en Europa, había celebrado la incorporación de Ye como atractivo principal de su edición 2026. Sin embargo, la controversia escaló rápidamente en el ámbito político y social, obligando a los patrocinadores a reconsiderar su apoyo.
Pepsi, uno de los socios comerciales más visibles del evento, comunicó que su retirada responde a la necesidad de “alinear sus valores con los de la comunidad” y evitar que su marca se vincule a mensajes de odio.
La reacción del gobierno británico fue determinante. Starmer señaló que la presencia de Ye en el festival “envía un mensaje equivocado” y pidió a los organizadores que reflexionaran sobre el impacto de sus decisiones.
Diversas organizaciones comunitarias y grupos de defensa de los derechos humanos también se pronunciaron, subrayando que la música no puede ser utilizada como plataforma para discursos discriminatorios.
La salida de Pepsi deja al Wireless Festival en una situación delicada, tanto en términos financieros como de reputación.
Aunque los organizadores no han anunciado cambios en la programación, la presión pública podría obligar a replantear la participación de Ye.
El caso refleja el creciente escrutinio sobre las figuras públicas y el papel de las marcas en la promoción de eventos culturales.
Para Pepsi, la retirada busca preservar su imagen global; para el festival, abre un debate sobre la responsabilidad social en la industria musical.





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