El Atlético de Madrid resistió y reaccionó en el partido de ida de las semifinales de la Liga de Campeones, logrando un empate 1-1 frente al Arsenal en el estadio Metropolitano. Ni siquiera un penalti en contra y el gol visitante al filo del descanso doblegaron al conjunto rojiblanco, que encontró en la segunda parte carácter y fútbol para nivelar la eliminatoria.

El Arsenal se adelantó con un tanto desde los once metros, pero el Atlético respondió con otra pena máxima transformada por Julián Álvarez, quien se convirtió en protagonista antes de salir sustituido por molestias físicas, al igual que Giuliano Simeone.
Pese a los contratiempos, el equipo de Diego Simeone mostró personalidad y ambición frente al líder de la primera fase del torneo.
El Metropolitano fue un factor determinante. El empuje de la afición contagió al equipo, que en la segunda mitad rozó la victoria con un disparo al larguero y varias ocasiones claras.
Aunque faltó contundencia en el área rival, el Atlético exhibió las cualidades necesarias para creer en la clasificación: intensidad, orden defensivo y capacidad de reacción.
El empate deja abierta la eliminatoria y obliga a definir todo en el partido de vuelta, programado para el próximo martes en el Emirates Stadium de Londres.
Allí, el Atlético tendrá que mostrar la misma convicción y mejorar su eficacia ofensiva para superar a un rival que también demostró solidez y peligro.
La eliminatoria está en equilibrio, pero el Atlético se marcha con la sensación de haber reivindicado su carácter competitivo y de haber demostrado que puede poner en jaque a uno de los equipos más poderosos de Europa.
La segunda ocasión está servida y el sueño de la final sigue vivo.





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