NASHVILLE, Tennessee. — Con autoridad y solidez defensiva, Tigres de México se impuso por 1-0 al Nashville SC en el Geodis Park, en el partido de ida de las semifinales de la Copa de Campeones de la Concacaf, dejando un pie y medio en la gran final del torneo más prestigioso del fútbol de la región.

El único y definitivo gol del encuentro llegó al minuto 34, cuando el delantero argentino Ángel Correa mostró su instinto goleador en el momento preciso.

Tras un rebote al borde del área que sorprendió a la defensa del Nashville, Correa no perdonó y conectó un soberbio remate de pierna izquierda que venció al portero estadounidense, desatando la celebración del conjunto regiomontano.

El partido fue un duelo de contrastes: el Nashville, empujado por su afición y con la urgencia de jugar en casa, intentó imponer un ritmo alto desde el inicio, generando algunas aproximaciones peligrosas.

Sin embargo, la organización defensiva de Tigres y la efectividad clínica en ataque marcaron la diferencia en un encuentro parejo pero resuelto con un solo instante de brillantez.

La victoria cobra mayor valor considerando que Tigres la consiguió en condición de visitante, en un ambiente hostil y ante un rival que en la fase de grupos demostró ser uno de los equipos más sólidos de la Concacaf en este torneo.

Con este resultado, los felinos llegan con ventaja mínima pero psicológicamente superior a la vuelta, que se disputará en el Estadio Universitario de Monterrey, donde el calor de su afición podría ser el factor determinante para sellar el boleto a la final.

El Nashville, por su parte, deberá reponerse del golpe anímico y llegar a México con la mentalidad de que necesita marcar al menos un gol para mantener viva la eliminatoria, lo cual convierte el duelo de vuelta en un partido de alto voltaje para ambas escuadras.

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