** El fenómeno, que ocurre cada 2 a 7 años, podría alcanzar una intensidad sin precedentes en décadas, con lluvias extremas, temperaturas anómalas y un efecto protector frente a los huracanes del Atlántico

El 2026 podría marcar el inicio de uno de los eventos de El Niño más potentes de las últimas décadas. Diversos servicios meteorológicos advierten que es muy probable que el fenómeno comience a mediados de año, con una intensidad que oscilaría entre moderada y muy fuerte.

Condiciones de ENSO-neutral están presentes y se favorecen hasta abril-junio de 2026, con un 80 % de probabilidad. En mayo-julio de 2026, es probable que surja El Niño, con un 61 % de probabilidad, y que persista hasta por lo menos finales del año.

El fenómeno ‘El Niño’, que ocurre con intervalos de entre 2 y 7 años, consiste en un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial que modifica los patrones climáticos, provocando sequías en zonas habitualmente húmedas y lluvias torrenciales en otras más áridas.

Sus efectos se esperan a partir del próximo verano en el hemisferio norte, aunque alcanzarán su máxima intensidad en invierno.

Lo que convierte a este episodio en potencialmente histórico es la posible aparición de un ‘Superniño’.

Las últimas proyecciones de algunos de los sistemas de predicción más avanzados del mundo señalan un calentamiento inusual de la superficie oceánica en el Pacífico ecuatorial.

El sistema CFS de la NOAA ha mostrado anomalías cercanas a +3,4 ºC en la región Niño 3.4, un valor tan alto que, en algunos gráficos, literalmente se sale de la escala utilizada.

Cristina Recalde, científica del Climate Prediction Center de la NOAA, explicó que en este momento hay una probabilidad de uno en cuatro de que se desarrolle un evento muy fuerte.

Sin embargo, los expertos advierten sobre el uso impreciso del término ‘Superniño’. Ni la Organización Meteorológica Mundial, ni la agencia europea Copernicus, ni la NOAA utilizan ese calificativo oficialmente, prefiriendo las categorías de débil, moderado, fuerte y muy fuerte.

Un posible Superniño 2026 se desarrollaría en un planeta notablemente más cálido, lo que significa que el efecto combinado de la variabilidad natural y del calentamiento antropogénico podría empujar el sistema climático hacia territorios poco explorados, con impactos más intensos y potencialmente más duraderos.

Entre sus consecuencias previstas para Estados Unidos destacan fuertes lluvias e inundaciones en la costa oeste, temperaturas más elevadas en el este y, paradójicamente, un efecto protector frente a los huracanes del Atlántico, al debilitar los vientos que favorecen su formación.

Deja un comentario

Tendencias