El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder chino Xi Jinping celebraron su esperada cumbre bilateral en el Gran Salón del Pueblo de Beijing, en lo que representa la primera visita de un presidente estadounidense en ejercicio a China en casi una década.

El encuentro, que se extendió por poco más de dos horas, se celebró a puertas cerradas tras una ceremonia oficial de bienvenida. Al término de las conversaciones, ambos mandatarios realizaron una visita conjunta al Templo del Cielo.
Durante el encuentro, Trump elogió públicamente a su homólogo y señaló que era un honor estar con él y ser su amigo, mientras que Xi advirtió sobre el riesgo de choques e incluso conflictos entre ambas naciones si la cuestión de Taiwán no se maneja correctamente.
Xi calificó a Taiwán como el asunto más importante en las relaciones entre ambos países, advirtiendo que, si se maneja bien, la relación se sostiene, pero que si se maneja mal, los dos países arriesgan una colisión o conflicto.
En materia comercial, ambas partes dialogaron sobre formas de fortalecer la cooperación económica, incluyendo la ampliación del acceso al mercado chino para las empresas estadounidenses y el aumento de la inversión china en industrias norteamericanas. Los presidentes también destacaron la necesidad de aprovechar los avances logrados para frenar la circulación de precursores del fentanilo hacia Estados Unidos, así como de aumentar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses.
Respecto al conflicto en Medio Oriente, ambas partes acordaron que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto para garantizar la libre circulación de energía. Además, China expresó interés en comprar más petróleo estadounidense para reducir su dependencia del crudo de Oriente Medio.
Tanto Xi como Trump acordaron desarrollar una relación sino-estadounidense constructiva de estabilidad estratégica, marco que Beijing adoptará como guía para los próximos años.
La jornada concluyó con un banquete de Estado, acompañando las conversaciones de alto nivel con una agenda que incluyó la participación de destacados líderes empresariales estadounidenses, entre ellos Elon Musk y Jensen Huang, director ejecutivo de NVIDIA. Musk calificó el encuentro como maravilloso e indicó que incluyó muchas cosas positivas.






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