Un voraz incendio registrado en la madrugada dejó pérdidas millonarias en el mercado Lagos Galindo, de Comayagüela, después de que más de 35 puestos comerciales y al menos tres bodegas de almacenamiento quedaran completamente consumidos por las llamas en uno de los centros de abasto más concurridos de la capital hondureña.

El fuego avanzó con una velocidad alarmante durante la madrugada, arrasando en pocas horas el esfuerzo de toda una vida para decenas de familias que dependían de esos locales como su principal fuente de ingresos.
La naturaleza de los materiales de construcción, predominantemente madera y plásticos de fácil combustión, así como la estrecha proximidad entre los puestos, fueron factores determinantes en la vertiginosa propagación de las llamas.

El siniestro mantuvo en alerta máxima a los cuerpos de socorro durante más de siete horas, provocando escenas de angustia entre los comerciantes y las familias que habitan en los edificios residenciales cercanos al mercado.
Muchos llegaron desesperados intentando rescatar mercancía, mientras otros debieron evacuar sus viviendas ante el avance del fuego y las densas columnas de humo que se elevaban sobre Comayagüela.

En medio de las críticas labores de extinción, miembros del Cuerpo de Bomberos lograron rescatar a cuatro personas que se encontraban atrapadas en la tercera planta de uno de los inmuebles afectados, entre ellas dos menores de edad y dos adultos, todos reportados en condiciones estables.
Sin embargo, el operativo también dejó un saldo negativo entre los rescatistas: dos bomberos resultaron lesionados durante las intensas labores de control y extinción del siniestro.

La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) se hizo presente en el lugar y expresó a través de sus redes sociales su lamento por las pérdidas sufridas por los locatarios afectados, reiterando su compromiso de acompañar a la población en momentos de emergencia.
Las causas exactas del incendio permanecen bajo investigación por parte de las autoridades competentes.
Entre los escombros calcinados, comerciantes con voz entrecortada relataban la magnitud de lo perdido: mercaderías, infraestructura, años de trabajo.
«Tenemos que empezar de cero», expresó una de las afectadas mientras removía los restos con la esperanza de hallar algo recuperable.






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