CONGO. – El director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, llegó a Bunia, en el este de la República Democrática del Congo, ciudad que se ha convertido en el epicentro del brote de ébola más devastador de los últimos años. Durante su visita, Tedros se reunió con la primera ministra del Congo, Judith Suminwa Tuluka, y recorrió centros de tratamiento para evaluar la respuesta sanitaria sobre el terreno.

A finales de mayo de 2026, el brote acumula más de 1.240 casos sospechosos en África Oriental y Central, con 168 casos confirmados por laboratorio, 94 fallecimientos confirmados y más de 450 muertes sospechosas enterradas antes de que pudiera realizarse un diagnóstico.
El brote fue notificado oficialmente el 15 de mayo, aunque los primeros síntomas en una enfermera aparecieron el 24 de abril en Bunia, lo que indica que la transmisión pudo haber ocurrido semanas antes.
La cepa responsable es el virus Bundibugyo, variante poco común para la cual no existen vacunas ni tratamientos antivirales aprobados.
Los médicos deben depender únicamente de cuidados básicos de soporte frente a una enfermedad con una tasa de mortalidad de entre el 40 % y el 54 %.
Tedros calificó los cierres de fronteras y las prohibiciones de viaje como «nada efectivos» para prevenir la propagación del brote. Instó a los países a reconsiderar estas medidas, señalando que solo desalientan la transparencia, mientras que la República Democrática del Congo está reportando la situación de manera abierta.
El máximo responsable de la OMS argumentó que las prohibiciones no incentivan la transparencia de los países afectados, que podrían optar por dejar de facilitar datos epidemiológicos ante el temor a sufrir medidas punitivas, con graves consecuencias negativas para la salud pública.
Los equipos sanitarios están dotando a los establecimientos de salud de insumos vitales y garantizando la implementación de entierros dignos y seguros, medida clave para cortar la cadena de transmisión, ya que los funerales han sido históricamente uno de los principales vectores de contagio del ébola.

Sin embargo, las autoridades han prohibido vigilias funerarias con más de 50 personas, lo que ha causado enojo entre la población local, y en los últimos días dos centros de tratamiento han sido incendiados, ataques vinculados a campañas de desinformación en redes sociales.
A pesar de las instalaciones sanitarias mejor organizadas y la llegada de nuevas ayudas internacionales, Médicos Sin Fronteras advirtió que el virus se está propagando a un ritmo sin precedentes y que la respuesta no ha seguido el ritmo del brote.
Tedros reconoció que la contención del virus se ve seriamente comprometida por el largo conflicto armado en el este de la República Democrática del Congo, el desplazamiento de cientos de miles de personas y la inseguridad alimentaria, factores que se suman a la desconfianza de la población local hacia las medidas sanitarias.






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