Trujillo, Colón. — El ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, confirmó que las autoridades ya identificaron a los siete presuntos autores materiales de la masacre de Rigores, uno de los crímenes más estremecedores que ha sacudido a Honduras en los últimos años, mientras las investigaciones avanzan para dar con su paradero y llevarlos ante la justicia.

La tragedia ocurrió en una galera donde funcionaba la iglesia Tierra Prometida, dentro de una finca de palma africana ubicada a unos cinco minutos de la comunidad de Rigores, en Trujillo, Colón. Los campesinos se preparaban para una nueva jornada de trabajo cuando varios hombres llegaron por la parte trasera de la finca, los sometieron y comenzaron a dispararles en la cabeza.
El Ministerio Público confirmó que la cifra de víctimas mortales ascendió oficialmente a 20 personas, entre ellas tres mujeres, dos menores de edad y 15 hombres, convirtiendo esta tragedia en una de las masacres más violentas registradas recientemente en Honduras.
Entre las escenas más devastadoras destacó el entierro de las hermanas María Linda, Mirza y Rosa Rodríguez, tres jóvenes trabajadoras cuyas vidas fueron truncadas de forma brutal mientras buscaban el sustento diario para sus hogares.
Las investigaciones enfrentaron obstáculos desde el inicio. Al momento de la llegada de las autoridades, la escena criminal ya había sido modificada, debido a que los cuerpos fueron retirados del lugar por supuestos familiares y trasladados hacia distintas viviendas de la comunidad. Por ello, el Juzgado de Letras Penal de Trujillo autorizó la exhumación de los cuerpos de las 20 víctimas, con los trabajos programados para iniciarse el 1 de junio.
Según la Secretaría de Seguridad, el conflicto agrario en la zona ha dejado 446 personas muertas de forma violenta entre 2014 y abril de 2026. Rigores clama justicia mientras el país exige que esta impunidad histórica llegue a su fin.





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