El mercado de pases europeo tiene un protagonista indiscutido antes del inicio del Mundial 2026: Julián Álvarez. El delantero argentino de 26 años, pieza clave del Atlético de Madrid, se encuentra en el centro de una disputa que involucra a dos de los clubes más poderosos del continente, Barcelona y Paris Saint-Germain, mientras la dirigencia colchonera despliega todos sus recursos para evitar su salida.

La directiva del Atlético planea acelerar las negociaciones para una mejora salarial y una ampliación del contrato de Álvarez al finalizar la temporada. Esta estrategia se apoya en la nueva situación financiera del club tras la entrada del fondo inversor Apolo como máximo accionista, lo que elimina la necesidad de vender activos clave para cuadrar balances.
La postura pública del club no deja margen a la duda. El presidente Enrique Cerezo reiteró que Julián Álvarez es jugador del Atlético de Madrid no solamente por esta temporada sino por muchas otras. Además, el club utilizó sus redes sociales para burlarse de las ofertas recibidas y denunciar una campaña de desprestigio atribuida al entorno del Barcelona.
Sin embargo, el panorama tiene matices. Según el periodista Fabrizio Romano, Julián ya comunicó al Atlético su deseo de marcharse tras rechazar una nueva oferta de renovación, con el Barcelona como destino favorito.
En caso de que la salida sea inevitable, los colchoneros tienen claro con quién prefieren negociar. El Atlético preferiría cerrar un acuerdo con el PSG antes que con el Barcelona, en una operación que podría alcanzar los 175 millones de euros, con el objetivo de evitar que el delantero refuerce a un rival directo en la liga española.
Álvarez disputó 49 partidos en la temporada, marcó 20 goles y aportó nueve asistencias, siendo pieza fundamental para que el equipo alcanzara instancias decisivas en la Copa del Rey y la Champions League. El desenlace de esta novela se escribirá después del Mundial.






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