Washington, EE. UU. — En un giro diplomático de alcance regional, las delegaciones de Israel y Líbano alcanzaron un acuerdo para implementar un nuevo alto el fuego, tras dos jornadas de intensas negociaciones celebradas en la sede del Departamento de Estado en Washington, bajo la mediación directa del gobierno de Estados Unidos.

Las delegaciones, encabezadas por los embajadores de Israel y Líbano en Estados Unidos, Yechiel Leiter y Nada Hamadeh, se reunieron en lo que constituyó la cuarta ronda de negociaciones de paz celebrada este año.

Sin embargo, la tregua no es incondicional. El acuerdo estará supeditado al cese total de los disparos de Hezbolá y a la evacuación de todos sus miembros del sector al sur del río Litani.

El grupo proiraní, que un día antes había advertido que no aceptaría ningún alto el fuego parcial, representa el principal obstáculo para que la tregua se consolide sobre el terreno.

Ambas partes acordaron, con la orientación de Estados Unidos, avanzar en la creación de zonas piloto en las que las Fuerzas Armadas libanesas tomarán el control exclusivo del territorio, excluyendo a todos los actores no estatales.

La reactivación de la tregua sucede a un alto el fuego previo alcanzado en abril que se vio debilitado por ataques de represalia recíprocos, en un escenario de extrema volatilidad regional.

El alto el fuego llega después de que Israel haya intensificado recientemente sus ataques y esté llevando a cabo su ofensiva terrestre más profunda en Líbano en dos décadas.

El comunicado conjunto reafirma que ninguno de los dos países tiene intenciones hostiles hacia el otro y rechaza cualquier intento de un actor estatal o no estatal de poner en peligro el futuro del Líbano.

Las partes acordaron reanudar conversaciones el 22 de junio con miras a alcanzar un acuerdo integral de paz y seguridad.

El mundo observa con cautela si Hezbolá acatará las condiciones o si el frágil pacto se desmoronará antes de nacer.

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