Chicago. – A pocos días del inicio de la Copa del Mundo 2026, la selección de Irak vivió un episodio de profunda indignación en su llegada a Estados Unidos.
Aymen Hussein, estrella de los Leones de Mesopotamia, fue retenido en el aeropuerto O’Hare de Chicago e interrogado durante siete horas en un acto que fue muy criticado en Medio Oriente.

Mientras los jugadores y la delegación pasaban los controles migratorios con normalidad, la seguridad aeroportuaria retuvo al delantero para interrogarlo, obligando al resto de la delegación a dirigirse al hotel de concentración sin su figura estelar. La retención ocurrió debido a un problema con su visado, ya que existía una similitud de nombres con otro ciudadano iraquí.
Lo que convierte el episodio en especialmente doloroso es la historia personal del jugador. El padre de Hussein, quien servía en el ejército iraquí, fue asesinado por terroristas en 2008, y en 2014 su hermano mayor fue secuestrado por el grupo Estado Islámico y jamás ha sido encontrado.
Que a él lo trataran precisamente «como un terrorista», según expresaron con indignación múltiples medios árabes, resultó un agravio difícil de procesar para la delegación.
El escándalo no se limitó al jugador. El fotógrafo oficial de la selección, Talal Salah, fue sometido a un interrogatorio de más de diez horas y finalmente no le permitieron ingresar a Estados Unidos para realizar su trabajo.
Tras ser liberado, Hussein publicó un mensaje de agradecimiento religioso en sus redes sociales, expresando su alivio luego del mal momento vivido.
El delantero es pieza fundamental del equipo asiático, quien marcó el gol decisivo con el que los Leones de Mesopotamia volvieron a una Copa del Mundo tras 40 años de ausencia, desde México 86. Irak debuta en el Grupo I ante Noruega, Francia y Senegal.





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