Miami / Wisconsin. — Lo que debía ser el viaje más romántico de sus vidas se convirtió en una pesadilla migratoria. Bryan José Rojas Galofre, un inmigrante venezolano con solicitud de asilo pendiente y padre de dos hijos estadounidenses, dice que quiso darle una linda luna de miel a su esposa Socorro Zaragosa, ciudadana estadounidense, por lo que manejaron desde Wisconsin hasta Miami para que ella conociera la playa por primera vez en enero de 2025.

Como Zaragosa es simpatizante del presidente Donald Trump, Rojas pensó que el final perfecto del viaje sería pasar unos días en el hotel Trump National Doral. Cuando escucharon por la radio que el mandatario estaría inaugurando el retiro anual de los legisladores republicanos en ese hotel el 27 de enero, un día antes de su reserva, decidieron acercarse para tratar de verlo.

Lo que siguió cambió la vida de la familia para siempre. Un vocero del Departamento de Seguridad Nacional describió a Rojas como un extranjero con antecedentes criminales que fue arrestado por autoridades locales después de intentar ingresar al complejo con una pistola de balines, con un historial que incluye cargos por parafernalia de drogas. Rojas y su familia sostienen que solo querían saludar al presidente.

El resultado fue devastador. El plan para pasar su luna de miel en el hotel del presidente terminó con un arresto, meses de encierro y más de 80,000 dólares en deudas. Rojas pasó meses detenido y perdió su permiso de trabajo como solicitante de asilo, mientras su esposa, quien votó por Trump, asumió sola la manutención de sus dos hijos y envió un mensaje al mandatario: «no es justo lo que hizo con mi familia».

El caso refleja las consecuencias extremas que puede tener un error de cálculo migratorio en el clima de endurecimiento de las políticas de inmigración bajo la actual administración estadounidense.

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