La Conferencia Episcopal de Honduras hizo pública este miércoles una contundente carta pastoral dirigida a los fieles y a toda la sociedad hondureña, en la que denunció con firmeza que la violencia, la pobreza, la migración forzada y la falta de oportunidades laborales continúan destruyendo el tejido familiar del país, exigiendo al Estado acciones concretas e inmediatas.

El mensaje, leído públicamente por el portavoz padre Juan Ángel López, expresa que miles de familias hondureñas viven marcadas por el miedo, el duelo y la inseguridad como consecuencia directa de una criminalidad que en muchos casos permanece impune.

«Nos duele especialmente la violencia que continúa golpeando a nuestra patria», afirmaron los obispos, manifestando solidaridad con quienes han perdido seres queridos.

Los prelados mostraron además profunda preocupación por la violencia ejercida contra la mujer en todas sus formas, señalando que toda agresión física, psicológica, sexual, económica o moral representa una grave ofensa a la dignidad humana. Asimismo, advirtieron sobre las rupturas familiares, el abandono de responsabilidades parentales, las adicciones y la soledad que enfrentan numerosos adultos mayores en el país.

Pese al sombrío panorama, la Iglesia destacó el testimonio de miles de familias que siguen siendo ejemplo de amor, sacrificio y fe, reafirmando que la familia constituye el fundamento indispensable para construir una Honduras más justa y solidaria.

En su mensaje, los obispos hicieron un llamado directo a las autoridades para impulsar políticas públicas que protejan a las familias vulnerables y combatan con firmeza la corrupción y la impunidad. También invitaron a padres, hijos y jóvenes a renovar sus compromisos familiares y a superar la cultura de lo provisional.

Finalmente, la Iglesia convocó a las familias a ser protagonistas de la evangelización en el marco de la Santa Misión 2026, llevando esperanza y valores del Evangelio a cada hogar hondureño.

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