El Mundial 2026 tuvo su bautizo de fuego en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, donde la selección mexicana derrotó 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural del torneo más esperado del planeta.

Sin embargo, la celebración deportiva quedó opacada por violentos enfrentamientos entre manifestantes y efectivos policiales registrados en los alrededores del coloso de Santa Úrsula mientras el balón rodaba adentro.

Ante 80,824 espectadores que llenaron hasta el último rincón del Azteca, México escribió una página dorada en su historia futbolística al ganar el partido de apertura de un Mundial que organiza por tercera vez en su historia, esta vez de manera conjunta con Estados Unidos y Canadá.

El primero en romper las redes fue Julián Quiñones, delantero de origen colombiano naturalizado mexicano en 2023, quien al minuto 9 aprovechó una jugada colectiva para poner en éxtasis a todo el estadio.

El veterano Raúl Jiménez sentenció el marcador al minuto 67 con un tanto que desató una explosión de júbilo tanto dentro del recinto como en el Fan Fest instalado en la emblemática Plaza del Zócalo, donde miles de aficionados siguieron el partido en pantallas gigantes.

La alegría, no obstante, tuvo su contraparte en el exterior del estadio. Grupos de manifestantes protagonizaron serios enfrentamientos con la policía que obligaron a un despliegue de seguridad adicional para contener los disturbios y proteger a los aficionados que llegaban y salían del recinto.

Las imágenes de los choques circularon de inmediato en redes sociales, generando un fuerte debate sobre el contexto social y político que rodea la celebración del torneo en territorio mexicano.

México debutó con autoridad y con el peso de ser anfitrión sobre sus espaldas. La victoria es un alivio enorme para el Tri y para millones de seguidores que sueñan con ver a su selección llegar lejos en casa. El camino mundialista acaba de comenzar, y comenzó ganando.

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