La maquinaria alemana no tuvo piedad. Con un fútbol total que recordó a sus mejores épocas, Alemania aplastó 7-1 a Curazao en la apertura del Grupo E de la Copa del Mundo y lanzó un mensaje inequívoco al resto de los contendientes: la tetracampeona llegó al torneo con hambre de gloria y con la determinación de no ceder ni un centímetro.

Los dirigidos por Julian Nagelsmann salieron desde el pitazo inicial con una presión asfixiante que no le dio respiro a una selección de Curazao que intentó plantar cara pero que terminó pagando carísimo su osadía frente a uno de los equipos más poderosos del planeta.

Félix Nmecha abrió el marcador a los seis minutos con un tanto que rompió el hielo y desató la avalancha germana. Nico Schlotterbeck amplió la ventaja al 38 para dejar el partido prácticamente sentenciado antes del descanso, y Kai Havertz cerró la primera mitad con un certero penal en el tiempo adicional para irse al vestuario con un contundente 3-0.

Tras la pausa, Alemania no bajó el pie del acelerador. Jamal Musiala, uno de los jugadores más desequilibrantes del torneo, se sumó a la fiesta al minuto 47. Nathaniel Brown siguió la racha al 68 y Deniz Undav anotó el sexto al 78, dejando la goleada en números escandalosos. La feria la cerró Kai Havertz al 88 con una definición magistral que rubricó su doblete personal y selló el 7-1 definitivo.

Con este resultado, Alemania lidera el Grupo E con autoridad y se perfila como uno de los candidatos más serios a levantar el trofeo mundialista en las próximas semanas.

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