NUEVA YORK, Estados Unidos. — Durante años, los titulares en medios de todo el mundo advirtieron sobre una supuesta «recesión sexual» entre los jóvenes, señalando a la Generación Z como la generación que, absorbida por las pantallas y las redes sociales, estaba dando la espalda a las relaciones íntimas. Un nuevo estudio científico viene a desafiar ese relato con datos concretos.

Un análisis realizado por la aplicación de salud femenina Flo, basado en casi 28.000 participantes, reveló que los encuestados de la Generación Z reportaron una tasa de actividad sexual en pareja de apenas un punto por debajo de la de las generaciones mayores, con un 87,2 % frente al 89,9 %. La diferencia es mínima y estadísticamente poco significativa.
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es que la satisfacción sexual no depende principalmente de la frecuencia del orgasmo, sino de la conexión emocional y de las experiencias compartidas en pareja.
Los participantes indicaron que las experiencias sexuales en solitario suelen conllevar menos presión y mayor control, lo que facilita el orgasmo; sin embargo, esa ventaja no se traduce en mayores niveles de satisfacción general, que sigue estando más vinculada a la intimidad compartida.
Los expertos señalan que el estrés juega un papel determinante. Según el Instituto Kinsey, los adultos de la Generación Z reportan los niveles más elevados de estrés y ansiedad en comparación con los millennials y la Generación X, factores que inciden directamente en el deseo y el comportamiento sexual.
El estudio, no obstante, reconoce una limitación importante: la muestra estuvo compuesta mayoritariamente por usuarias de la aplicación Flo, en su gran mayoría mujeres, lo que restringe la generalización de los resultados a toda la población.
La conclusión es clara: la Generación Z no huye del sexo, simplemente lo vive y lo valora de otra manera.






Deja un comentario