Washington. Más de dos millones de soldados rusos y ucranianos han sido asesinados o heridos en los cuatro años que Rusia lleva librando su guerra contra su vecino, según un nuevo estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un sombrío hito mientras la ofensiva rusa continúa avanzando.

De acuerdo con el informe, Rusia ha sufrido la mayor parte del costo humano, con 1,4 millones de bajas desde febrero de 2022, entre ellas 450 mil muertos, una cifra cuatro veces mayor que las bajas estadounidenses en todas las guerras combinadas desde la Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas ucranianas, por su parte, registraron entre 525 mil y 625 mil bajas, incluidas entre 125 mil y 150 mil muertes.
Actualmente, más de 400 mil soldados rusos enfrentan a unos 250 mil ucranianos en la línea del frente. Rusia ha logrado mantener sus niveles de tropas mediante su primer reclutamiento forzoso desde la Segunda Guerra Mundial, además de enlistar a delincuentes y deudores, y de recurrir al apoyo de más de 10 mil soldados norcoreanos enviados en 2024 y 2025 para recuperar la región de Kursk.
El estudio advirtió que, en 2026, las tasas mensuales de bajas rusas —entre 30 mil y 34 mil— probablemente superan su capacidad de reclutamiento, estimada en unos 27 mil nuevos soldados por mes. Los analistas señalaron además que el control territorial ruso se redujo durante la primavera, con una pérdida neta de aproximadamente 400 kilómetros cuadrados en abril y mayo.
Seth Jones, uno de los autores del informe, afirmó que Rusia enfrenta su período más oscuro desde el inicio de la invasión, señalando que la guerra ha llegado a la vida cotidiana de los rusos, quienes pagan el precio con una economía debilitada, precios en alza y un número creciente de ataques con drones en sus propias ciudades.






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