Dallas. Casi seis meses de sufrimiento fueron necesarios para que Mikel Merino volviera a saborear la gloria.
Operado del pie derecho en febrero, el centrocampista español libró una carrera contrarreloj para llegar al Mundial 2026, y el lunes le dio sentido a ese esfuerzo al firmar ante Portugal el gol que devolvió a España a los cuartos de final tras 16 años de ausencia en esa instancia.

La Roja no pisaba entre las ocho mejores selecciones del mundo desde que se proclamara campeona en Sudáfrica 2010.
El duelo de octavos ante Portugal se presentaba como un probable empate técnico, un auténtico cara o cruz entre dos potencias de igual nivel.
Y así fue: tras caer el año pasado ante el mismo rival en la final de la Liga de Naciones (2-2, con derrota 5-3 en la tanda de penales), esta vez le tocó cara al combinado dirigido por Luis de la Fuente.
El protagonismo inicial fue para Rodri, quien recuperó ante Portugal el nivel que le valió el Balón de Oro antes de su grave lesión de rodilla en 2024, dominando el mediocampo con robos oportunos y visión de juego.
Sin embargo, España perdonó varias ocasiones claras ante un sobresaliente Diogo Costa, mientras Cristiano Ronaldo y Joao Félix probaron suerte sin fortuna ante Unai Simón.
Fue en el tiempo añadido, en el minuto 91, cuando Merino apareció para decidir el partido con una definición de «9», tras una asistencia de Ferran Torres, repitiendo así la hazaña que ya había firmado en los cuartos de final de la Eurocopa 2024 ante Alemania.
Con este triunfo por 1-0, España avanza a cuartos de final del Mundial 2026, mientras el sueño mundialista de Cristiano Ronaldo llega a su fin en esta edición.






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