Buenos Aires, Argentina. El presidente de Boca Juniors, Juan Román Riquelme, evitó dar detalles sobre las charlas que mantuvo con Paulo Dybala, quien finalmente decidió renovar su contrato con la Roma hasta junio de 2027, dejando en suspenso por al menos una temporada más la posibilidad de vestir la camiseta azul y oro.
El delantero cordobés, uno de los grandes deseos de Riquelme para reforzar el plantel, extendió su vínculo con el conjunto italiano y postergó la posibilidad de regresar al fútbol argentino, pese a que la ilusión de Boca de incorporarlo en este mercado de pases se mantuvo vigente durante varias semanas.

La ilusión del Xeneize había crecido en las últimas semanas por la situación contractual de la «Joya», que apareció como una alternativa concreta sobre todo por la presencia de Leandro Paredes y el proyecto deportivo encabezado por Riquelme, e incluso hubo contactos y conversaciones para conocer la postura del delantero. Sin embargo, la decisión del cordobés de continuar en Europa pesó más que el llamado del club de sus amores.
El vencimiento de su contrato con la Roma dependía del cierre del balance financiero del club italiano, que finalmente confirmó la continuidad del delantero con una reducción salarial significativa, pasando de un salario cercano a los 8 millones de euros anuales a alrededor de 3 millones.
La renovación generó malestar entre los hinchas xeneizes en redes sociales, quienes acusaron al futbolista de haber utilizado el interés de Boca como una herramienta de negociación con la dirigencia romana. Pese a la negativa, la relación entre el club y el entorno del jugador no quedó cerrada de manera definitiva, ya que Dybala siempre manifestó su cariño por el fútbol argentino.
Riquelme deberá ahora modificar sus objetivos para el segundo semestre y enfocarse en otras alternativas para reforzar el ataque, un puesto que había quedado señalado como prioritario en la planificación del club de la Ribera.





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