BUENOS AIRES, Argentina. A sus 39 años, Lionel Andrés Messi volvió a sorprender a todos en la Copa del Mundo.
Llegando prácticamente a la cuarta década de su vida, condujo a Argentina hasta la definición del certamen, donde solo el rendimiento de España le privó de conseguir su segundo título.

Ahora, en medio de la incertidumbre sobre el futuro de la Albiceleste, el capitán argentino tiene por delante varios desafíos que marcarán el cierre de su carrera.
El primero de ellos es de carácter individual: alcanzar los 1,000 goles oficiales, una de las últimas grandes disputas que mantiene con Cristiano Ronaldo en los análisis históricos del fútbol.
El rosarino acumula actualmente 48 títulos entre clubes y selección, por lo que llegar al medio centenar lo ubicaría en un lugar histórico difícil de igualar en las próximas décadas.
El segundo reto pasa por su presente en el Inter Miami. El equipo de la Florida necesita que Messi continúe liderando su expansión, tanto a nivel comercial como deportivo, además de resolver una espina pendiente en el plano internacional de la Concachampions.
Con 39 años cumplidos en junio y un contrato con Inter Miami que expira en 2028, el astro argentino también deberá administrar el desgaste físico propio de su edad. La oficina del club confirmó que, tras el esfuerzo de disputar como titular todos los partidos del Mundial 2026, Messi se tomará una pausa antes de reincorporarse a la competencia oficial.
El mayor interrogante, sin embargo, se concentra en su continuidad con la selección.
Messi todavía no ha ratificado si seguirá jugando con la Albiceleste tras disputar su sexta Copa del Mundo, aunque la Copa América 2028 asoma como una posibilidad concreta para una última función. El propio Scaloni afirmó que el futuro del capitán depende únicamente de él, ya que «jugará mientras él quiera».






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