MANAGUA. Un nuevo proyecto de reforma constitucional en Nicaragua buscaría revestir de legalidad el reciente anuncio de Daniel Ortega sobre «suprimir las elecciones» en el país, luego de que el mandatario asegurara, durante la conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, que no permitirá procesos electorales que pongan en riesgo el control del oficialismo.
La reforma constitucional que busca dejar a la oposición fuera de las elecciones propone además ampliar el periodo presidencial de seis a siete años, según informó la Asamblea Legislativa nicaragüense, controlada por el oficialismo, al recibir el proyecto enviado por Ortega.
La Asamblea tiene previsto aprobar a inicios de septiembre las leyes solicitadas por Ortega para impedir que participen en los comicios quienes el mandatario califica como «vendepatrias» o «golpistas» al servicio de Estados Unidos. El presidente del Congreso, Gustavo Porras, señaló que el sistema propone un «período efectivo de siete años renovables».
Opositores en el exilio consideran que, con la ampliación del mandato y la posibilidad de prorrogarlo, las elecciones prácticamente quedarían sepultadas en el país, mientras la excomandante guerrillera Dora María Téllez afirmó en redes sociales que la reforma busca perpetuar la permanencia en el poder sin elecciones reales.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, acusó a Ortega de mostrar su «verdadera naturaleza autoritaria» y aseguró que el mandatario y su esposa, la copresidenta Rosario Murillo, han abandonado la apariencia de contar con el consentimiento popular. El Gobierno de Panamá llamó a consultas a su embajador en Nicaragua en rechazo a las declaraciones de Ortega.






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