MADRID. Francia y España vislumbraron una tregua frente a algunos de los peores incendios forestales de la historia reciente, mientras las llamas se propagan en otros países de Europa, como Grecia, Portugal y Turquía.

El continente europeo sufrió este año sucesivas olas de calor y una grave sequía, que los científicos atribuyen al cambio climático causado por la actividad humana.

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, levantó el estado de emergencia decretado la semana pasada por un incendio forestal que amenazaba zonas cercanas a Madrid, después de que las autoridades anunciaran que ya no quedaban «focos activos».

El mandatario dio por «técnicamente estabilizados» los focos de la Sierra Oeste de Madrid y de Burgohondo, en Ávila.

Sin embargo, el foco crítico se desplazó con violencia hacia el noroeste de Castilla y León, donde un incendio en Fermoselle, Zamora, devoró entre 10,000 y 11,000 hectáreas en menos de 24 horas, obligando a evacuar 14 poblaciones. La retirada de la emergencia nacional permite traspasar la dirección operativa a las comunidades autónomas, con un plan de ayudas de 90 millones de euros.

En Francia, la situación también mostró signos de alivio. Unas gotas de lluvia y una bajada de temperaturas alimentaron el optimismo en el suroeste del país, donde bomberos y vecinos esperaban que las condiciones ayudaran a extinguir el peor incendio forestal desde 1949. El servicio regional de bomberos se mostró «razonablemente optimista», ya que el fuego no se extendió más allá de las 42,000 hectáreas desde el fin de semana, aunque se mantienen seis focos activos.

Ambos países vecinos sufrieron en la última semana algunos de los peores incendios forestales registrados, que arrasaron vastas zonas y obligaron a cientos de miles de personas a abandonar sus hogares. Mientras tanto, la crisis se traslada hacia el sureste de Europa, donde Grecia, Portugal y Turquía enfrentan nuevos frentes de fuego en medio de las condiciones extremas de calor que afectan al continente.

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