España y Marruecos intentan comprender las razones detrás de la masiva y repentina entrada de migrantes a Ceuta ocurrida el pasado 30 de julio, un episodio que resultó tan intenso como breve.

Según datos del Ministerio del Interior español, unas 48.300 de las cerca de 50.000 personas que ingresaron irregularmente a la ciudad autónoma desde el jueves ya han retornado a Marruecos. El Gobierno señaló que las salidas se estaban produciendo a un ritmo de 150 personas por minuto, en parte gracias a un acuerdo de repatriación exprés alcanzado entre ambos países.

Entre los motivos del retorno figura la ausencia de comercios, grandes superficies y bares abiertos en Ceuta para atender las necesidades básicas de los recién llegados, además de la inseguridad percibida ante la magnitud de la entrada masiva.

El fenómeno, sin embargo, dejó un saldo trágico: al menos 57 personas han muerto intentando cruzar a nado desde Marruecos hasta Ceuta.

Testimonios recogidos por medios internacionales revelan las motivaciones detrás del cruce. Un adolescente marroquí de 16 años declaró a la agencia Reuters que decidió cruzar junto a su primo tras ver en Instagram que cientos de personas estaban entrando a España desde Marruecos, mientras que una joven camarera dijo haber buscado un futuro mejor porque su salario no le alcanza para mantener a su familia.

Otros migrantes, según recoge el diario The New York Times, aseguraron haber sido alentados por autoridades de su propio país a intentar el cruce, una versión que añade nuevas dudas sobre el origen de esta crisis fronteriza.

Ceuta, una ciudad de apenas 83.000 habitantes, vio completamente desbordada su capacidad de respuesta ante la llegada simultánea de decenas de miles de personas en pocas horas.

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