WASHINGTON. – El Gobierno de Donald Trump estudia una reforma que cambiaría por completo la forma en que millones de inmigrantes obtienen la ciudadanía estadounidense. Según una agenda regulatoria federal, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) planea fijar nuevos estándares educativos para los aspirantes a naturalizarse y dar a los funcionarios de inmigración mayor flexibilidad en la aplicación del examen. La agencia busca establecer «un marco y un estándar» para que los solicitantes cumplan los requisitos de educación cívica, en su intento de «reforzar aún más la integridad del examen de naturalización».

La propuesta también contempla algo inédito: que terceros —empresas o entidades ajenas al Gobierno— puedan administrar el examen de naturalización, aunque el documento no detalla cómo operaría ese esquema.
El impacto sería masivo. La medida se suma a otras políticas migratorias del segundo mandato de Trump, que ya elevaron un 75% la tarifa de solicitud en línea (de 710 a 1.280 dólares) y eliminaron las exenciones por dificultades económicas. Además, desde octubre de 2025 el examen de civismo se volvió más exigente: los aspirantes deben responder correctamente 12 de hasta 20 preguntas extraídas de un banco ampliado de 128, frente a las 6 de 10 preguntas del sistema anterior.
Douglas Pierce, exsupervisor de USCIS, advirtió a Newsweek que los exámenes de terceros ya se probaron en la era Clinton y pidió cautela hasta conocer los detalles finales.
El plan avanza en paralelo a una ofensiva de «desnaturalización»: el Departamento de Justicia busca revocar la ciudadanía de 25 estadounidenses naturalizados acusados de fraude, en lo que llamó su esfuerzo coordinado más grande hasta la fecha.
Se espera que DHS publique la propuesta formal en diciembre, tras lo cual se abrirá un período de comentarios públicos antes de cualquier decisión final.






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