MADRID. – Los pelos pegajosos de dos especies de plantas del género Saxifraga llevaron al célebre naturalista británico Charles Darwin a preguntarse si algunas de esas variedades podían ser carnívoras. En ese momento no pudo demostrarlo, pero más de 150 años después, científicos comprobaron que sus sospechas eran correctas.

Darwin propuso en 1875 que Saxifraga rotundifolia y S. umbrosa eran plantas insectívoras, ya que sus estructuras similares a pelos, llamadas tricomas glandulares, segregan una sustancia pegajosa y se asemejan a los pelos presentes en algunas plantas carnívoras.
Sin embargo, para ser considerada carnívora, una planta debe atraer, atrapar y digerir insectos, y los experimentos del naturalista no lograron demostrar de forma concluyente que las Saxifraga cumplieran con esos requisitos.
Un estudio publicado el martes en la revista Nature Communications puso finalmente a prueba la hipótesis, esta vez con la especie Saxifraga candelabrum, una planta alpina de pequeñas flores blancas y amarillas cuyo aspecto está muy alejado del que se espera de una carnívora.
El trabajo comenzó del mismo modo que el de Darwin: observando las plantas y los insectos atrapados en ellas, tanto en el campo como en condiciones controladas. La mayoría de los ejemplares maduros capturaban decenas de insectos, con hasta 70 pequeños mosquitos adheridos a sus ramas pegajosas. Los investigadores comprobaron que el aroma de las flores atraía a las presas mediante compuestos previamente identificados como atractivos para insectos, mientras que las moscas de mayor tamaño, encargadas de la polinización, no quedaban atrapadas en los pelos.
Los científicos analizaron además la actividad de enzimas digestivas en los pelos glandulares y comprobaron que la planta emplea la enzima fosfatasa para descomponer químicamente a sus víctimas, algo que no ocurre en especies emparentadas que no atrapan insectos.
Douglas Soltis, coautor del estudio y profesor del Museo de Historia Natural de Florida, explicó a CNN que ha investigado la familia Saxifragaceae durante más de cuatro décadas, preguntándose siempre si algunas de estas plantas podían ser carnívoras.






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