London, Reino Unido. Un equipo de investigadores de King’s College London y Queen Mary University of London reveló que los cambios en dos tipos de células inmunitarias, B cells y T cells, pueden anticipar qué pacientes con melanoma responderán mejor a la inmunoterapia y cuáles enfrentarán mayores riesgos de efectos secundarios. El hallazgo representa un avance significativo en la búsqueda de biomarcadores que permitan personalizar los tratamientos contra este tipo de cáncer de piel, considerado uno de los más agresivos.

Los científicos analizaron muestras de sangre de pacientes en diferentes etapas de la enfermedad y observaron que la activación temprana de las células inmunes era un factor clave.

Aquellos pacientes cuyos B y T cells mostraron expansión y activación durante las primeras seis semanas de tratamiento tuvieron mayores probabilidades de supervivencia. En contraste, quienes presentaban poblaciones de B cells inmaduras o poco funcionales registraron peores resultados clínicos, lo que sugiere que la calidad de la respuesta inmunitaria es determinante.

Además, el estudio identificó que ciertos subtipos de T cells se asociaban con eventos adversos inmunológicos, lo que abre la posibilidad de predecir complicaciones antes de que se manifiesten. Esta información podría ayudar a los médicos a ajustar las terapias y reducir riesgos en pacientes vulnerables.

El melanoma es el quinto cáncer más común en el Reino Unido y afecta a miles de personas cada año. Aunque la inmunoterapia ha revolucionado su tratamiento, casi la mitad de los pacientes no obtiene beneficios. Con este descubrimiento, los investigadores esperan que pruebas de sangre rutinarias puedan guiar decisiones médicas más precisas y seguras, ofreciendo esperanza para un futuro de tratamientos personalizados.

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