El sistema global de pagos transfronterizos enfrenta crecientes cuestionamientos por su lentitud, sus altos costos y la falta de flexibilidad, lo que ha impulsado a empresas y reguladores a mirar hacia las stablecoins como una alternativa capaz de resolver esas fallas, según un análisis publicado por Newsweek.

De acuerdo con el Banco Mundial, los pagos transfronterizos enfrentan desafíos de velocidad, costo y complejidad, ya que suelen involucrar a múltiples intermediarios que retrasan la liquidación de las operaciones.

Ese rezago limita la liquidez, inmoviliza capital de trabajo y reduce la eficiencia del comercio internacional.

A esto se suma el peso de las comisiones. Estudios del Banco de Pagos Internacionales señalan que las tarifas de servicio a comerciantes representan una parte considerable del costo de los pagos con tarjeta, pues las empresas pagan a bancos, adquirentes y redes de tarjetas por cada operación.

Drew Bradford, director ejecutivo de la firma Macropod, sostiene que las empresas absorben un impuesto oculto en cada transacción, que se refleja en comisiones, demoras y en el costo de oportunidad del capital inmovilizado. Explica que una transferencia internacional que con infraestructura de stablecoins tarda minutos, por canales tradicionales puede demorar días.

El ejecutivo destaca además la programabilidad como una ventaja poco comprendida de las stablecoins, ya que permiten condicionar el pago a eventos verificables, como la entrega de una mercancía, lo que reduciría la incertidumbre para exportadores que hoy esperan semanas o meses para cobrar. Macropod se convirtió en una de las primeras proveedoras licenciadas de infraestructura de stablecoins en Australia, tras un extenso proceso regulatorio. Según Bradford, la adopción no dependerá de la especulación, sino de la confianza y el cumplimiento normativo que ofrezcan los sistemas a gran escala.

Deja un comentario

Tendencias