El Ruso convirtió por cuarto partido consecutivo frente a Deportivo Recoleta y ya es el máximo anotador del ciclo de Rodolfo Arruabarrena.

Santiago Ascacíbar se convirtió en el goleador inesperado que Boca necesitaba. El mediocampista marcó por cuarto partido consecutivo, todos en agosto, y ya es el máximo anotador del ciclo de Rodolfo Arruabarrena.

En el estadio Tomás Adolfo Ducó, por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, el Ruso anotó el gol del empate que inició la remontada ante Deportivo Recoleta y llegó a siete goles en el año, la misma cifra que Miguel Merentiel, hasta entonces el goleador del equipo. Ascacíbar cazó una volea tras un centro de Sebastián Villa para marcar el tanto que abrió la reacción del Xeneize ante el equipo paraguayo.

Boca terminó ganando 3 a 1, superior a lo largo de todo el encuentro pese a haber comenzado perdiendo, y dejó encaminada la clasificación a los cuartos de final.

La racha del volante no es un dato menor. Ascacíbar suma cuatro partidos y cuatro goles consecutivos, un registro poco frecuente para un volante central, que arrancó frente a Newell’s, continuó ante Estudiantes y Vélez, y tuvo su capítulo más reciente contra Recoleta. En la historia de Boca, muy pocos futbolistas que no eran delanteros lograron algo similar, entre ellos Miguel Ángel Brindisi y Norberto Madurga.

Tras el partido, Arruabarrena elogió a su volante: «El Ruso está ahí. Tiene llegada y olfato, y los equipos que defienden con muchos jugadores descuidan la llegada de los volantes», explicó el entrenador, quien también destacó el aporte de Milton Delgado, autor de otro de los goles.

Con esta consolidación ofensiva desde el mediocampo, Boca suma una variante inesperada que le da más herramientas al equipo de cara a lo que resta de la temporada.

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