MADRID. – El conflicto entre Atlético de Madrid y Barcelona por el futuro de Julián Álvarez escaló luego de que el delantero argentino se ausentara del entrenamiento y el presidente culé, Joan Laporta, volviera a insistir públicamente con su fichaje. El mandatario blaugrana afirmó: «Seguimos muy interesados en Julián Álvarez. Nos gustaría que aceptaran nuestra oferta, y lo estamos haciendo con el máximo respeto hacia el Atlético de Madrid».

Agregó que, si el club rojiblanco está dispuesto a vender en este mercado de verano, el Barça «estaría listo para comprarlo» bajo los términos ya propuestos.

La respuesta del Atlético no tardó en llegar.

Fuentes autorizadas del club colchonero trasladaron a la prensa española una postura cargada de indignación: «Se está victimizando al jugador, pero el daño económico y reputacional es para el club».

Desde el Metropolitano remarcaron que la disputa «no va de dinero, va de dignidad», en referencia a las reiteradas gestiones públicas del Barcelona por el campeón del mundo, que incluso derivaron en una denuncia del Atlético ante FIFA y la Federación española por presunto tapping up.

El técnico Hansi Flick también respaldó la postura institucional culé: «El presidente dijo ayer un mensaje claro. Y Deco y yo estamos totalmente de acuerdo con ello».

Mientras tanto, Álvarez, quien había expresado en julio su deseo de dejar el club, fue silbado por parte de la hinchada colchonera en el Metropolitano, aunque su entorno insiste en que el delantero solo quiere vestir la camiseta azulgrana.

Con el mercado de pases cerrando el 1 de septiembre, la tensión entre ambas instituciones españolas crece día a día, sin que exista por ahora un acuerdo económico que destrabe la salida de «La Araña» del Atlético de Madrid.

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