El Ministerio Público, a través de la Fiscalía Especial contra el Crimen Organizado (FESCCO), ejecutó la Operación Hestia, con la que busca desarticular una presunta red dedicada al lavado de activos y cobro de extorsiones que, según las investigaciones, habría operado incluso desde el interior de la penitenciaría de Támara.

Las autoridades, con apoyo de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) y la Policía Militar del Orden Público (PMOP), realizaron nueve allanamientos de morada y tres inspecciones en distintos puntos de Tegucigalpa, Danlí, Olanchito, Yoro y otros sectores de El Paraíso y Francisco Morazán.
En la capital, los operativos se concentraron en la aldea El Chimbo, salida hacia Santa Lucía, y en la colonia La Esperanza, cerca del bulevar Morazán.
Según las investigaciones, uno de los principales señalados sería un recluso de Támara, quien presuntamente habría continuado coordinando desde su celda actividades relacionadas con el cobro de extorsiones a comerciantes y empresarios, exigiéndoles fuertes cantidades de dinero mediante depósitos en cuentas bancarias, bajo amenazas de muerte y llamadas intimidatorias.
Las pesquisas financieras, a cargo de peritos especializados de la ATIC, habrían detectado más de L51 millones en movimientos considerados sospechosos y sin justificación lícita, mientras que alrededor de L8 millones estarían vinculados directamente a operaciones realizadas mediante presuntos «prestanombres».

El expediente fue presentado ante el juzgado correspondiente por los supuestos delitos de lavado de activos y asociación para delinquir, y contempla al menos siete órdenes de captura contra los presuntos integrantes de la estructura.
El Ministerio Público reiteró que estas acciones forman parte de su estrategia para debilitar organizaciones dedicadas a la extorsión y el lavado de activos, tanto aquellas vinculadas a estructuras criminales mayores como las llamadas bandas independientes que operan en distintos puntos del país.






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