VENECIA. – Irina Shayk volvió a convertirse en una de las protagonistas de la 83ª edición del Festival de Cine de Venecia al presentarse en la alfombra roja vestida de pies a cabeza con una pieza de archivo de Dolce & Gabbana.

La modelo asistió a la premiere de «The Echo Chamber» luciendo un vestido de satén negro con enormes aberturas laterales sujetas por cordones, un diseño que originalmente había lucido Gisele Bündchen en la pasarela de la colección primavera-verano 2003 de la firma italiana.

La pieza, de corte ajustado con escote pronunciado en forma de corazón y estructura de corsé con varillas, se ciñe al cuerpo hasta un largo midi. El detalle más llamativo son los cordones que recorren ambos costados de la cadera, entrelazados con cintas que dejan entrever la piel y la lencería debajo, generando un efecto de corsé que remite a la estética provocadora que caracterizó a la marca a comienzos de los años 2000.

Shayk complementó el look con un collar tipo choker de perlas y cristales, medias hasta el muslo, tacones de aguja en satén y el cabello suelto en ondas. La rusa, de 40 años, compartió imágenes del vestuario en sus redes sociales, describiéndolo como una pieza de la historia de la moda que vuelve a la vida.

La modelo también fue vista más temprano en el día en el Lido con otro look de archivo: una chaqueta corta bordada en negro y un pantalón plisado de la colección 2015 de Givenchy, firmada por su amigo Riccardo Tisci, a quien dedicó un mensaje especial en sus redes por la ocasión. Su paso por Venecia se ha convertido así en un homenaje a piezas emblemáticas de la moda de las últimas dos décadas.

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