Un tribunal hondureño desestimó los cargos de fraude y lavado de activos que pesaban contra el expresidente Juan Orlando Hernández (JOH), nueve meses después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, le concediera un indulto total y Hernández fuera liberado.
Hernández regresó al país a finales de julio y aún enfrentaba este proceso judicial por fraude y lavado de activos, delitos que siempre negó haber cometido.

Carlos Silva, portavoz del Poder Judicial, explicó que el juez concluyó que no existía evidencia suficiente para sostener el delito de fraude, y que tampoco se pudo demostrar que Hernández hubiera recibido fondos o que estos se hubieran destinado a su campaña de 2013.
Tras conocerse la decisión judicial, Hernández declaró que consideraba cerrado lo que calificó como un capítulo de persecución política en su contra, y afirmó que quienes impulsaron su procesamiento buscaban tanto su destierro definitivo del país como afectar económicamente a su familia.
En una entrevista previa con CNN, el expresidente insistió en su inocencia y sostuvo que Trump lo había indultado al considerar que se había cometido una injusticia en su caso.
También descartó un regreso a la política activa.






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