CAUCA, Colombia. – Un cilindro bomba explotó el sábado 25 de abril en la carretera Panamericana, en el sector conocido como El Túnel, municipio de Cajibío, departamento del Cauca, en el suroeste de Colombia, en lo que las autoridades calificaron como el atentado más grave contra población civil desde que el Gobierno firmó el acuerdo de paz con las FARC en 2016.

El artefacto fue lanzado sobre un autobús que circulaba por la vía, destruyendo además otros 15 vehículos y un tramo de la carretera.

La explosión abrió un enorme cráter y dejó un escenario de destrucción con cuerpos tendidos entre hierros retorcidos.

El saldo confirmado es de 20 muertos, entre ellos 15 mujeres y cinco hombres, todos mayores de edad, y 36 heridos, tres de los cuales permanecen en cuidados intensivos.

El comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López, explicó que los atacantes bloquearon el tráfico con un autobús y otro vehículo antes de detonar la bomba.

Atribuyó el hecho a la columna Jaime Martínez, vinculada al Estado Mayor Central, la principal disidencia de las FARC liderada por alias «Iván Mordisco», el hombre más buscado de Colombia.

La masacre de Cajibío fue la número 47 del año, según Indepaz, y formó parte de una escalada de 26 acciones violentas en menos de 36 horas en los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño, que incluyó hostigamientos, retenes ilegales y ataques a infraestructura militar.

El atentado sacude a Colombia a poco más de un mes de las elecciones presidenciales del 31 de mayo.

La seguridad es uno de los temas centrales de la campaña, especialmente desde el asesinato del candidato Miguel Uribe Turbay el año pasado.

El gobierno de Petro anunció el aumento de recompensas por los cabecillas de las disidencias: hasta 5.000 millones de pesos colombianos por alias «Marlon», uno de los presuntos responsables.

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