CALIFORNIA. – La demanda de Elon Musk contra OpenAI y sus directivos —incluido su CEO, Sam Altman— llegó hoy lunes a los tribunales, con el inicio de la selección del jurado en el Distrito Norte de California en Oakland, bajo la presidencia de la jueza Yvonne Gonzalez Rogers.

El caso pone en juego 134.000 millones de dólares y gira en torno a dos cargos principales: enriquecimiento injusto e incumplimiento de fideicomiso benéfico, tras haberse desestimado las acusaciones de fraude días antes del juicio.
Musk cofundó y financió OpenAI como una organización sin fines de lucro en 2015, aportando alrededor de 44 millones de dólares durante sus primeros años. Tras abandonar la empresa en 2018, OpenAI estableció una subsidiaria con fines de lucro en 2019, que se transformó en 2025 en una corporación de beneficio público. Hoy, la compañía está valorada en 852.000 millones de dólares.
Musk exige que esa transformación sea revertida y que las ganancias regresen al brazo sin fines de lucro. También pide la destitución de Altman y del cofundador Greg Brockman. Doce exempleados de OpenAI respaldan a Musk con testimonios sobre la supuesta desviación de la misión original, evidencia que la jueza citó como razón para llevar el caso a juicio.
Entre los testigos esperados están el propio Musk, Altman, Brockman y el CEO de Microsoft, Satya Nadella. Se prevé que el jurado comience deliberaciones el 12 de mayo.
Las consecuencias van más allá de los billonarios en disputa. Las ambiciones de OpenAI de salir a bolsa podrían desmoronarse si Musk gana el caso, lo que allanaría el camino para que su empresa de inteligencia artificial, xAI, tome la delantera en la carrera global por el dominio de la IA.






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