La capital hondureña marcó un punto de inflexión en la gestión del agua potable. Bajo el liderazgo del alcalde, Juan Diego Zelaya y con el respaldo técnico de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), la nueva Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) activó oficialmente el «Proyecto Piloto de Fortalecimiento de la Capacidad de Reducción de Agua No Facturada», una iniciativa que promete transformar para siempre la manera en que el Distrito Central administra su red hídrica.

El proyecto arranca en las colonias El Hogar y Las Colinas, zonas históricamente afectadas por fugas invisibles, medición obsoleta y cobros imprecisos.

En estas comunidades se instalarán 1,470 nuevos micromedidores, incluyendo, por primera vez en la capital, tecnología ultrasónica de alta precisión.

El despliegue incorpora además válvulas antifraude, unidades de flujo regulado y sistemas de lectura inteligente que permitirán detectar pérdidas en tiempo real y garantizar una facturación exacta a los usuarios.

Complementariamente, se implementará macromedición y monitoreo remoto en el tanque Lomas, lo que permitirá comparar en tiempo real el volumen de agua distribuido frente al efectivamente facturado, cerrando así la brecha histórica entre lo que se produce y lo que se cobra.

Todo este salto tecnológico es posible gracias a una cooperación técnica no reembolsable de JICA valorada en 3.2 millones de dólares, gestionada con el acompañamiento de su director, el señor Kadoya Atsunori.

La inversión incluye también capacitación del personal de UMAPS bajo estándares internacionales de primer nivel.

Las autoridades municipales dejaron claro que este piloto es solo el inicio de una transformación más ambiciosa: escalar el modelo tecnológico a toda la red capitalina, demostrando que los problemas que parecían «imposibles» tienen solución cuando existe voluntad política y capacidad técnica.

Honduras mira hoy hacia el futuro, una tubería a la vez.

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