El sueño europeo de Thiago Fernández se convirtió en pesadilla. El mediocampista argentino de 22 años, formado en las divisiones inferiores de Vélez Sársfield, consumó este lunes el descenso a la segunda categoría del fútbol español junto al Real Oviedo, sellando así uno de los capítulos más dolorosos de su joven carrera profesional en un desenlace que nadie en su entorno hubiera imaginado cuando tomó la controvertida decisión de abandonar el Fortín.

El destino de los Carbayones quedó definitivamente sellado esta jornada tras el empate entre Girona y Rayo Vallecano, un resultado que matemáticamente eliminó cualquier posibilidad de permanencia para el equipo asturiano en LaLiga, a falta de tres fechas para el cierre del certamen.

El descenso llegó sin que Oviedo pudiera hacer nada por evitarlo, víctima de una campaña irregular que terminó por pasarle factura en los momentos más decisivos de la temporada.

Para Fernández, el golpe tiene un sabor especialmente amargo porque su llegada a España estuvo precedida de una salida conflictiva de Vélez que generó indignación entre la afición del club de Liniers.

El joven mediocampista se negó a renovar su contrato con el Fortín y decidió firmar como agente libre con Villarreal hasta 2031, una maniobra que le permitió obtener mejores condiciones económicas pero que le costó el cariño de una hinchada que lo había visto crecer desde las inferiores. Villarreal lo cedió al Real Oviedo para que ganara rodaje en la élite española, pero el experimento terminó de la peor manera posible.

Ahora el futuro del argentino es una incógnita mayúscula.

Con el descenso consumado, Fernández deberá regresar a Villarreal, club dueño de su pase, para que el Submarino Amarillo defina si lo integra a su plantilla, lo cede nuevamente o lo negocia en el mercado de pases.

A sus 22 años tiene margen para recuperarse, pero el precio de su polémico adiós a Vélez sigue cobrando cuotas inesperadas.

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