CELAQUE, Lempira. – Honduras vive una de sus peores crisis forestales de los últimos años. El director del Instituto de Conservación Forestal (ICF), José Armando Ramírez, confirmó este lunes que unas 800 personas llevan cuatro días combatiendo un incendio de grandes proporciones que devora el Parque Nacional Celaque, uno de los ecosistemas más biodiversos y estratégicos del occidente del país, tras originarse en el municipio de San Manuel, Lempira.

En las labores participan cuadrillas especializadas del ICF, tres batallones del Ejército de Honduras y voluntarios de comunidades vecinas que luchan en diferentes frentes bajo condiciones de extrema dificultad, llegando incluso a instalar campamentos para poder iniciar las faenas desde las primeras horas de la madrugada.
La magnitud del desastre supera con creces los límites de Celaque. Ramírez advirtió que el número total de hectáreas afectadas a nivel nacional podría alcanzar las 27,000, debido a la reactivación simultánea de siniestros en otros puntos críticos del territorio. En El Paraíso se registraron cinco incendios activos durante el fin de semana en diferentes municipios, y el fuego en el sector de Casablanca, en Danlí, que había sido controlado, se reactivó durante la noche del domingo, obligando a movilizar nuevamente cuadrillas del ICF para su contención. A estos focos se suma la emergencia activa en Casablanca y otros sectores del occidente que mantienen a las autoridades forestales en estado de alerta máxima.
El costo humano, ambiental y económico es devastador. Solo en Celaque, donde han trabajado hasta mil personas por día, el gasto operativo en salarios y días donados supera ya 1.2 millones de lempiras en apenas cuatro días. Los daños ambientales incluyen pérdida irreversible de biodiversidad y deterioro de la calidad del agua, recursos que sostienen la vida de comunidades enteras en la región.
Las autoridades trabajan para identificar el punto exacto de origen del incendio en San Manuel y determinar responsabilidades legales. Sin embargo, la escasa cultura de denuncia ciudadana sigue siendo el principal obstáculo para capturar a quienes provocan deliberadamente estos desastres que contaminan el aire, destruyen el patrimonio forestal y ponen en riesgo la vida de miles de hondureños.






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