La Agencia Técnica de Investigación Criminal investiga una posible fuga de fentanilo en el Hospital Escuela de Tegucigalpa, según confirmó el propio director del centro asistencial, Darío Zúniga, en declaraciones que encendieron las alarmas sobre el manejo de uno de los opioides más potentes y peligrosos que existen en el mundo.

Zúniga explicó que el fentanilo es utilizado en el hospital como fármaco de sedación y relajación para pacientes que ingresan a quirófano y requieren alta sedación, especialmente aquellos con ventilación mecánica.
«Este es un fármaco opioide que produce relajación en aquellos pacientes clínicamente enfermos que requieren ventilación mecánica, así como aquellos que van a ingresar al quirófano, bajo la mano de especialistas en anestesia», detalló el funcionario.
El director reconoció que la vigilancia farmacológica sobre el fentanilo es estricta precisamente por su estrecho vínculo con las drogas sintéticas, sustancias que han desatado crisis de salud pública devastadoras en otros países. Agentes de la ATIC visitaron el hospital para conocer el manejo del fármaco y solicitar la colaboración institucional, lo que obligó a las autoridades del centro médico a endurecer todas las medidas de supervisión y control interno.
Zúniga reconoció que la utilización de dos quirófanos externos al hospital genera un trasiego de medicamentos que, aunque se realiza bajo protocolos estrictos, representa un punto vulnerable en la cadena de custodia del fármaco.
«Si hay salida de este medicamento en otro rumbo, por supuesto que tiene que ser investigado», afirmó el director, confirmando que recibieron un documento formal de la ATIC solicitando colaboración para las investigaciones.
El caso abre interrogantes profundas sobre los controles internos del principal hospital público de Honduras y la posibilidad de que el fentanilo haya llegado a manos ajenas al sistema médico.





Deja un comentario