Honduras vive una emergencia sanitaria silenciosa pero letal. El país confirmó su tercera muerte en 2026 por miasis causada por el gusano barrenador: una mujer de 85 años originaria del departamento de Olancho, quien falleció en el Hospital Escuela de Tegucigalpa. Las tres víctimas mortales del año tienen algo en común: todas son adultos mayores.

Las dos muertes anteriores correspondieron a un hombre de 77 años y una mujer de 74, ambos residentes en la capital hondureña. Este patrón llevó a la Secretaría de Salud a identificar a los adultos mayores como el grupo de mayor riesgo ante esta enfermedad parasitaria, debido a su sistema inmunológico debilitado, la presencia frecuente de heridas crónicas y la dificultad para acceder oportunamente a atención médica.

Honduras acumula 176 casos confirmados de gusano barrenador en humanos en lo que va de 2026, además de cerca de 5.000 casos en animales, con mayor incidencia en el ganado bovino. El jefe de la Unidad de Vigilancia de la Salud, Homer Mejía, advirtió que de mantenerse la tendencia actual, el país podría superar los 300 casos registrados durante todo el año 2025.

La miasis por gusano barrenador es causada por las larvas de la mosca Cochliomyia hominivorax, que deposita sus huevos en heridas abiertas. Pocas horas después, las larvas eclosionan y se alimentan de tejido vivo, generando lesiones profundas y, en casos graves, la muerte.

Honduras había sido declarada libre de este parásito en 1996, pero activó las alertas sanitarias tras detectarse el primer brote en animales en septiembre de 2024 y el primer caso humano en febrero de 2025. Hoy el vector ya circula en zonas urbanas, incluyendo Tegucigalpa, y las autoridades insisten en que la prevención, la detección temprana y la atención inmediata de heridas son las únicas armas disponibles para frenar su avance.

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