LA PAZ, Bolivia. – El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró el estado de excepción en todo el territorio nacional, tras más de seis semanas de protestas y bloqueos de rutas estratégicas que provocaron 16 muertes, de las cuales 13 fueron por falta de atención médica oportuna, según cifras oficiales.

En un discurso televisado, el mandatario, de 58 años, explicó que la decisión llegó tras agotar todas las vías de diálogo, llegar a acuerdos con quienes tenían demandas legítimas e identificar a quienes utilizaron la violencia en un intento por desestabilizar al país. Paz advirtió que aplicará «todo el peso de la ley» contra los manifestantes que persistan en los cortes de ruta.
La medida, vigente por 90 días, faculta al Gobierno a restringir el derecho a la protesta y a sacar a los militares de los cuarteles para apoyar a la policía en la contención de las manifestaciones. Según la Presidencia, la disposición no suspende derechos, pero quedan prohibidos los bloqueos de vías y el uso de armas, explosivos y elementos violentos.
La decisión llegó horas después de que el Gobierno acordara con la Central Obrera Boliviana poner fin a la crisis con la promesa de no privatizar las empresas estatales. Sin embargo, el sindicato agrario Túpac Katari y los cocaleros afines al expresidente Evo Morales quedaron fuera del pacto y mantienen el control de varias carreteras, con más de 30 bloqueos activos exigiendo la renuncia de Paz.
Las pérdidas económicas derivadas de las protestas ascienden a US$3.000 millones, según la Cámara Nacional de Industrias. El gobierno de Estados Unidos está proporcionando a Bolivia asistencia alimentaria de emergencia y apoyo logístico ante una crisis calificada como la peor crisis económica de Bolivia en cuatro décadas.






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