DALLAS, Texas. – La bomba la lanzó Julián Álvarez en la zona mixta del estadio de Dallas, minutos después de la victoria de Argentina 2-0 ante Austria en el Mundial 2026.
El delantero afirmó a ESPN que «lo mejor para todos es una transferencia» y agregó: «Quiero cumplir mi sueño», sin mencionar destino. Pero en Madrid nadie dudó de a quién apuntaba «La Araña».

El club rojiblanco respondió sin rodeos y con una posición que no deja margen de negociación.
La respuesta del Atlético fue lapidaria y fulminante: «No hay cantidad de dinero por la que el Barça pueda comprar a Julián Álvarez.
No será traspasado al Barcelona.» Y la única salida posible quedó definida con igual contundencia: «O pagan la cláusula de rescisión de 500 millones de euros o no hay trato».
Pero el Atlético no se quedó solo en las palabras. Los servicios jurídicos de la entidad colchonera ya estudian las posibilidades de interponer una denuncia formal ante la FIFA contra el Barcelona, cuyo argumento central serían los contactos reiterados que los culés habrían tenido con el jugador mientras se encuentra bajo un «contrato protegido», estatus que impide legalmente a cualquier club negociar con él a espaldas de su actual equipo.
Desde el Atlético recordaron la disputa por Griezmann, cuando el Barcelona intentó llevárselo prometiéndole comisiones a su familia mientras los colchoneros disputaban la Champions.
Esta vez, advirtieron, la historia no se repetirá.
El Real Madrid ya había presentado previamente una oferta de 150 millones de euros por Álvarez, propuesta que el Atlético rechazó de plano sin abrir negociación.
Álvarez llegó al Atlético en agosto de 2024 procedente del Manchester City y acumuló 49 goles en 63 partidos con el equipo del Cholo Simeone. Su contrato vigente se extiende hasta el 30 de junio de 2030.
El mercado de verano acaba de encenderse y el Atlético de Madrid ya avisó: se han topado con un club que no les va a reír la gracia.






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