VENECIA, Italia. – La actriz Jennifer Lawrence habló abiertamente sobre su rutina de belleza y los procedimientos cosméticos a los que recurre, en una entrevista con la revista Vogue realizada en el Dior Spa Hotel Cipriani, durante la cual se mostró franca respecto a los tratamientos que disfruta y aquellos que prefiere evitar.

La ganadora del Óscar, de 36 años, confesó que recibe con regularidad «baby Botox», una técnica que utiliza microdosis de toxina botulínica para suavizar líneas de expresión sin congelar completamente el rostro.

«Necesito tener movimiento en mi cara, me hago baby Botox, pero no puedo hacer mucho más», explicó la actriz, consciente de que su profesión depende de su capacidad para transmitir emociones frente a cámara.

Lawrence también reveló que le encantan los faciales y utiliza retinol y otros productos tópicos, además de un curioso «truco» de bajo presupuesto: crema para pañal de bebé Desitin como parte de su rutina de cuidado facial.

Sin embargo, la actriz admitió sentir curiosidad por un procedimiento más invasivo que no se atreve a realizarse por temor al escrutinio público: la eliminación de grasa bucal, técnica que consiste en retirar los cúmulos de grasa de las mejillas inferiores para afinar el rostro. «No puedo porque todo el mundo lo notaría, pero que sepan que lo quiero», confesó entre risas.

En contraste con el resto de los tratamientos, la intérprete de «Los Juegos del Hambre» aseguró detestar las citas de mantenimiento más rutinarias, como teñirse el cabello o hacerse las uñas, actividades que calificó como «aburridas» y que le gustaría poder realizar todas al mismo tiempo, incluso mientras conduce.

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