El París Saint-Germain sigue siendo el epicentro del fútbol francés y Ousmane Dembélé su figura más rutilante.

El delantero internacional galo de 28 años fue elegido este lunes en París, durante la ceremonia de los trofeos UNFP, como el mejor jugador de la Ligue 1 por segunda temporada consecutiva, convirtiéndose en el quinto futbolista en la historia del fútbol francés en retener este galardón en dos ediciones seguidas.

Un hito que lo consolida como uno de los atacantes más determinantes del fútbol europeo actual.

La distinción llegó votada por sus propios compañeros de la Ligue 1, lo que otorga al premio un valor añadido de reconocimiento entre pares.

Dembélé se impuso en una lista de nominados de alto nivel que incluía a sus compañeros del PSG Nuno Mendes y Vitinha, al veterano Florian Thauvin del Lens y al explosivo Mason Greenwood del Olympique de Marsella, cuatro nombres que confirman la enorme competencia que existe en el campeonato francés esta temporada.

El reconocimiento llega en una campaña más accidentada para el francés. Tras su temporada 2024-2025, que le valió nada menos que el Balón de Oro, Dembélé enfrentó este año problemas físicos que lo mantuvieron alejado de los terrenos de juego durante la primera parte de la temporada, limitando su aportación y generando dudas sobre si podría mantener el nivel celestial que lo coronó como el mejor del mundo.

Sin embargo, cuando estuvo disponible demostró que su calidad no tiene fecha de caducidad.

Al recoger el trofeo, el delantero fue fiel a su perfil humilde y colectivo. «Es un título individual, pero todos los trofeos individuales que he ganado han sido gracias a todo este equipo», declaró ante el público congregado en la ceremonia parisina, una frase que resume la filosofía de un jugador que ha convertido el talento desbordante en compromiso colectivo.

Dembélé escribe su nombre en la historia de la Ligue 1 una vez más.

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